¿Cómo duermen las monitas? Del colecho a la cama

Buenas tardes guapuras!! Hoy me he animado a escribiros sobre el sueño infantil, que, después del parto, es uno de los temas de maternidad por los que más me preguntáis.


Empezaré por la base: mis monitas NUNCA han dormido en cuna, no nos ha funcionado... Tanto Sara como Noa son niñas que siempre se han quedado dormidas con el pecho en la boca, así que al menor intento de moverlas a una cuna se despertaban y teníamos que volver a empezar. No os negaré que con Sara esto me frustraba bastante, llegué a pensar que algo estaba haciendo mal y que la estaba “mal-acostumbrando”. Menos mal que con el segundo y la experiencia de madre, estas ideas se disipan...


Sara durmió pegada a mi (y cuando digo pegada me refiero a como una lapa) hasta el año. Al año, y aprovechando la vuelta de vacaciones, decidimos pasarla a una cama a su habitación. ¿Por qué? La verdad es que por varios motivos, pero el principal es que juntos no descansábamos demasiado bien... Sara es una niña que se mueve muchísimo cuando duerme: da patadas, se gira.... y, por otro lado, cualquier ruido o ronquido de papá rocker la despertaba. La pasamos a una cama normal, de 90 por 200 cm (modelo Släkt de IKEA), pero adaptada para hacerla Montessori y que ella misma se pudiera subir y bajar.


Tengo que decir que por aquel entonces Sara ya dormía bastante bien (a excepción de algunos días... como los tiene Noa). Se dormía tumbada a mi lado, con el pecho. Yo me levantaba y a las horas se despertaba 1 o 2 veces, mamaba y se volvía a dormir, así que yo la escuchaba por la cámara, me iba con ella y seguíamos durmiendo las dos tan a gusto.


La mayoría de días yo amanecía en su cama, pero al ser grande no me importaba demasiado.


Enseguida me quedé embarazada de Noa y hacia el cuarto mes de embarazo Sara dejó el pecho. A mi cada vez me costaba mas tumbarme en su cama (y sobretodo levantarme) porque quedaba a ras de suelo, así que Alex empezó a dormirla y a levantarse cuando se despertaba a media noche. Al despertarse, tomaba agua y con el chupete y caricias de papá se volvía a dormir enseguida.



No os negaré que Sara es un ángel y nos lo puso facilísimo, pero por mi experiencia os diré que Sara no dejó de despertarse al dejar el pecho, se despertaba prácticamente las mismas veces. Estoy convencida de las teorías que dicen que el sueño es algo evolutivo y que hay que respetar los ritmos de cada monit@, igual que hacemos con otros aspectos de su desarrollo.



A día de hoy, y a sus casi 3 años, Sara se suele despertar una vez durante la noche (aunque ya nos ha regalado alguna noche del tirón), pide beber y se vuelve a dormir. No necesita que nos tumbemos con ella, no se asusta, simplemente nos llama y acudimos lo más rápido posible, pero ya es capaz de dormir unas 6/8 horas seguidas y después seguir durmiendo unas 4 horas más, así que no nos podemos quejar.


Con la llegada de Noa, el hecho de que Alex se ocupara de Sara por las noches, me fue de gran ayuda. Alex se iba a dormir con Sara y ella se despedía de su hermana y de mi. Yo fingía que ponía a Noa a dormir en el cuco. Nunca vio que Noa durmiera en mi cama, pensé que era mejor así (Sara tenía 22 meses cuando nació Noa).


Noa ha estado durmiendo conmigo hasta los 10 meses. Queríamos pasarla a la habitación con Sara al año, pero a los 10 meses vi que estábamos preparadas las dos y decidí hacer el cambio. La cama de IKEA que habíamos adaptado para que fuera Montessori volvió a ser una cama doble y Sara duerme arriba y Noa abajo.


A diferencia de lo que pensábamos, Sara aceptó este cambio de cama y la llegada de su hermana con ilusión y entusiasmo.


Para que os hagáis una idea de la logística, Alex se acuesta con Sara en la cama de arriba por la noche, pegado a la pared. Yo me acuesto con Noa en la cama de abajo pero cerquita de Sara porque le gusta acariciarme el brazo. Alex y yo les cantamos canciones hasta que se quedan dormidas. Normalmente caen en menos de 15 minutos, nos levantamos y podemos tener un ratito en pareja. Entiendo perfectamente que haya papás y mamás que quieran conseguir que sus monitos se duerman solos, pero a nosotros nos gusta disfrutar de estos minutos de ellas antes de que se duerman, cantarles, acariciarnos los cuatro, darnos besitos...


Esto es lo que a nosotros nos funciona y nos hace felices. No os negaré que hay noches difíciles, de esas en las que Noa se despierta 8 veces para mamar (son una minoría, pero las hay). También hay días que amanecemos los 4 en las dos camas... Pero después de la experiencia de Sara, no me preocupa en absoluto. Sé que forma parte del proceso evolutivo de adquisición del sueño y sé que dormirá tan bien como su hermana en unos meses, y, para cuando ese momento llegue, las dos ya estarán habituadas a dormir en su habitación y para ellas será algo normal. De momento nos quedamos con los despertares en los que la una quiere estar con la otra, se besan, se abrazan y llenan nuestras mañanas de sonrisas.


Como siempre os digo, haced lo que creáis que os funciona mejor y lo que os diga vuestra lógica de madres/padres. Colechad o dormid en espacios separados... pero que os haga felices a todos.

726 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo